
Las sensaciones placenteras normalmente se nos presentan súbitamente, por lo general uno se pasa la vida en busca de ellas suponiendo que nos van a acercar a la felicidad, pero como dijo Bazan Vera nadie puede asegurarlo. Lo verdaderamente cierto es que este preámbulo es una chotada de filosofía al costo y zapatillas con resortes.
Calle Florida, 18:25 horas, caos de transeúntes que parecen deportistas de la disciplina marcha (marchistas?) y los auriculares me regalan “Non, je ne regrette rien“ de Edith Piaf la garúa empezaba a ponerse nerviosa y me abstraje del paisaje, levante mi vista quedando en soledad con Edith, no nos veía nadie, en nuestra nebulosa avanzábamos con la euforia de su voz, flotábamos sobre la gente hasta que su voz se apago y sonó el ring del teléfono el mundo se cayo a pedazos. La realidad me llego de golpe con sus problemas cotidianos, quise retomar el romance con Edith, la lluvia era la misma, la gente seguía alienada el reproductor me devolvía su voz pero ya no era lo mismo.
Calle Florida, 18:25 horas, caos de transeúntes que parecen deportistas de la disciplina marcha (marchistas?) y los auriculares me regalan “Non, je ne regrette rien“ de Edith Piaf la garúa empezaba a ponerse nerviosa y me abstraje del paisaje, levante mi vista quedando en soledad con Edith, no nos veía nadie, en nuestra nebulosa avanzábamos con la euforia de su voz, flotábamos sobre la gente hasta que su voz se apago y sonó el ring del teléfono el mundo se cayo a pedazos. La realidad me llego de golpe con sus problemas cotidianos, quise retomar el romance con Edith, la lluvia era la misma, la gente seguía alienada el reproductor me devolvía su voz pero ya no era lo mismo.